Todos los años, en esta época, las gentes de
bien reparten a diestra y siniestra buenos deseos, felicidades
y prosperidad. Distribuyen tarjetas, regalos e invitaciones entre
sus personas allegadas. Es navidad.
La Navidad es tiempo de celebración, de alegría
y de recogimiento espiritual. Los cristianos celebramos el nacimiento
de Nuestro Señor Jesús en un humilde pueblo, Belén.
Otras personas, con diferentes creencias a la nuestra, aprovechan
esta época, siempre ligada al asueto, para descansar o
disfrutar de la familia.
Pero, sin importar la religión que se procese, hay
un vínculo común en todos los cultos: el perdón.
El perdón nacer M amor, la esencia para poder perdonar
es amar. No hay ninguna religión que no enfrente el perdón
al odio y la intolerancia.
Nuestro mayor propósito para estas navidades, debe
de ser imponer el perdón como meta en nuestras relaciones
humanas. Un célebre sabio chino, hace más de 1000
años decía que cada vez que el hombre no perdonaba,
cerraba una puerta; y al ir cerrando las puertas corría
un grave riesgo, de llegar a cerrar todas las puertas y quedarse
afuera. 0 lo que es lo mismo, quedarse aislado.
Perdonemos pues, a nuestros políticos, a nuestros dirigentes,
a nuestros vecinos, a nuestros parientes, a nuestros enemigos
y, con toda seguridad, iniciaremos el próximo año
más ligeros de equipaje y con mayor fuerza para poder
sacar adelante a este país nuestro.
Feliz Navidad.
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